El profesor Bernardo Vela se plantea la siguiente
pregunta ¿Qué pasa en una sociedad cuya racionalidad se ha fundado en un
desarrollo científico aislado de la reflexión filosófica?; problematizándola
desde tres perspectivas: Primero, la perspectiva ética, desde los fines de la
ciencia moderna, segundo, la perspectiva epistemológica que erige el discurso de
la ciencia moderna y tercero la perspectiva política del discurso científico.
La hipótesis planteada es: “La sociedad moderna cuya estructura se ha basado en
los desarrollos científicos ha traicionado la razón de la ilustración porque no
ha constituido los mecanismos adecuados para que el ser humano viva de manera
creativa y práctica”.
El debate entre el ser y el deber ser,
entre lo axiológico y lo empírico, está presente a lo largo de la historia, donde
cada categoría se sobrepone a la otra. Como ejemplo tenemos: el cientificismo
de Augusto Compte de la corriente
positivista, sostiene que el científico es objetivo por instituirse en leyes
científicas, como parte de la verdad universal. Max Weber, promueve la neutralidad axiológica, ya que el científico
solo es un observador de la realidad.
En definitiva, la razón y lo empírico se concilian en el ideal kantiano pues el
mundo se explica a partir de lo que perciben los sentidos (Hume), unido a la razón necesaria para concebir, identificar y
discernir las percepciones del mundo (Descartes).
Aunado a esto, la especialización de las ciencias, la separación de la
reflexión filosófica y su desarrollo en la sociedad de occidente, aparta la
ciencia de su finalidad, prevaleciendo el conocimiento en pro del desarrollo tecnológico, lejos de propiciar la reflexión
del hombre y la creación de estructuras adecuadas para mayor bienestar.
El autor señala paralelamente que el discurso científico ha
sido cuestionado por no corresponder con la realidad. Es el caso del análisis
de Marx y la lucha de clases, sobre la sociedad y el Estado burgués, el cual incitó el cambio de
la base teórica para lograr la justificación del régimen de la clase burguesa y
opresora. Keynes y sus reflexiones sobre la economía en la gran depresión,
lleva a un cambio de paradigma con el intervencionismo de Estado, como modelo
fundamental para subsanar los problemas de la economía. Es así como el autor
menciona que a pesar de la existencia de pensadores que rompen las fronteras,
vuelven a prevalecer las ideas de la ortodoxia.
En palabras de Bunge, la ciencia es la
herramienta que ha permitido al hombre dominar la naturaleza y remodelar la
sociedad. El autor agrega que ante la falta de neutralidad de las ciencias y al
fundarse en valores subjetivos, restituyeron prejuicios, apartados de una
actitud crítica frente a la construcción del discurso. La racionalidad de
occidente desarrollada fuera de la construcción de mecanismos políticos,
sociales y económicos adecuados para facilitar el bienestar del ser humano, ha
provocado que la ciencia formará parte de la destrucción del hombre.
Según B. Russel y en palabras de E. Cassirer, los científicos dejaron de interpretar muchos fenómenos por sus leyes rigurosas y la racionalidad científica dirigida a la institución de la explotación y el sufrimiento.
Según B. Russel y en palabras de E. Cassirer, los científicos dejaron de interpretar muchos fenómenos por sus leyes rigurosas y la racionalidad científica dirigida a la institución de la explotación y el sufrimiento.
En conclusión, la exclusión de los ideales
Kantianos en el que se conjuga lo empírico y la razón fue lo que promovió la
metamorfosis de los fines de la ciencia y su servicio a la humanidad. Tanto a
nivel ético, con el cambio de sentido de la ciencia volviéndose en contra del
bienestar de los seres humanos; epistemológico con la separación de la
reflexión filosófica de la ciencia y de toda responsabilidad, y político con la
instauración de valoraciones subjetivas en la institucionalización de figuras
de poder, supremacías raciales y económicas, otorgando legitimidad fuera de
toda contradicción y debate. Se propone
que los fines de la ciencia y los principios del conocimiento organicen una
nueva escala valorativa que permite a los seres humanos estar por encima de la
ciencia y no la ciencia por encima de la vida de los seres vivos.
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