martes, 15 de julio de 2014

LAS NUEVAS RELACIONES EN LO LOCAL Y LAS REDES DE RESPONSABILIDAD COLECTIVA

Con la disolución de la relación Estado-sociedad civil, en la época del neoliberalismo, es esencial repensar la conformación de redes que involucren los gobiernos locales como nuevos actores, constituidas por sujetos políticos, con miras a la construcción de gobernabilidad.  

Así mismo, la falta de acercamiento entre estos dos actores, se debe desde la óptica del Estado, por la captura por parte de redes de intereses particulares. Sin duda perjudican a la sociedad, ya que convierten al Estado en su respaldo al facilitarle condiciones favorables. El Estado se ve inmerso en una relación de poder creyendo que obtendrá beneficios de las redes, a costa de la sociedad civil. Por otro lado, en la globalización con las comunicaciones y la revolución tecnológica, la sociedad ha logrado un entramado de relaciones, por encima de los límites del Estado, convirtiéndose en un espacio de resistencia civil, que buscan fomentar la protesta global.

Lo anterior muestra la significativa división entre Estado- Sociedad civil, por esto se busca una solución que mantenga tangencialmente la conexión de estos dos actores, de manera que, se proporcione importantes beneficios y lo mejor, se puedan establecer reglas claras para que no se pierda la comunicación y mucho menos se creen antagonismos, ya que el Estado por “su capacidad negociadora y unificadora”[1] cuenta con importantes herramientas para que la sociedad civil pueda ser integrada a este.

Sin embargo ¿Cómo podríamos lograr la integración si el Estado es capturado por redes solidas y la sociedad civil, parece ser experta en conformar redes a grandes distancias gracias a la tecnología y las redes sociales?

Es el momento de repensar la manera de conciliar actores que por su cercanía, les debiera ser más fácil llevar a cabo procesos de consolidación de redes, no obstante, en este escenario el Estado no logra desde su instancia mas superior, promover la conformación de redes. Por su parte, en la sociedad civil es común la formación de redes, sin embargo la mayoría de estas son virtuales por lo que hace que estás en ocasiones sean pasajeras, o se defiendan intereses particulares y que por su atractivo y beneficio que estas representan, se convierten en fascinantes. Y es allí donde no se distingue lo útil de lo inútil, por ello en la actualidad se deben repensar, reconfigurar todas aquellas redes y darnos cuenta de cuales en realidad son útiles.

Repensar las redes significa, pasar a otra etapa, evolucionar con verdaderos cambios que hagan de las redes, importantes conexiones de comunicación, fluidez y sobretodo que generen verdaderos impactos frente a lo que se quiere lograr. Para el caso es preciso conocer si estas son o no capaces de conformarse en torno a otros actores capaces de incidir en la instituciones.

Con lo anterior el llamado es a conformar redes más formales, duraderas, solidas y sobre todo, con un  propósito claro, que busquen de manera pacifica y por todos los medios legales y normativos, siempre llegar a solucionar el dilema que los convoca. “En la sociedad se genera una ampliación de su horizonte, que implica, encontrar conciencia de captar los riesgos y asumir la responsabilidad respecto a los problemas en los que la sociedad puede ser mejor como colectividad”[2]

Por esto, las redes que quieran consolidarse y encontrar mayor legitimidad, podrían ser concebidas con el Estado, pero no me refiero al nivel nacional que parece ser lejano y no involucra territorios apartados, sino de los gobiernos locales, quienes por ser estructuras que se desprenden de lo nacional, constituyen el auge de la descentralización, importante fenómeno, que en Colombia lleva 28 años (1986).

Al nivel local recae parte de la responsabilidad del cumplimiento de los fines esenciales del Estado. A este nivel puede fomentarse importantes lazos de cooperación con la sociedad civil.  Forjándose nuevas relaciones desde lo local y resaltando su importancia en el presente. Este puede efectuar efectivas acciones que permitan mayor incidencia y cambios institucionales en medio de una preocupación por el mejoramiento de condiciones inmediatas. De esta manera, la solución esta en la conformación de redes, mas organizadas junto con los gobiernos locales, los cuales poseen toda la legitimidad, al ser portavoces de la sociedad civil que han participado y generado importantes aportes.
“La identificación de las administraciones locales con un ámbito concreto, el sentimiento de pertenencia a la comunidad de los ciudadanos, la capacidad que éstos reconocen en la organización municipal para atender y priorizar sus demandas, así como la posibilidad de crear espacios que permitan la integración de sus habitantes en la discusión y el debate público, sitúan a los ayuntamientos en mejor posición que otras administraciones en la inducción de la participación ciudadana”[3].

Fundamentalmente esto demuestra la evolución de las redes, ya que al conformarse en pro de objetivos claros y propios, esto resulta ser más productivo. Las redes que se tejen en torno a los niveles locales, sin duda también los beneficiará, ya que por su debilidad institucional, se fortalecerían con la importante incidencia de la sociedad civil que la involucrarse en procesos participativos con la comunidad.

“En todo caso, debe pensarse que el papel del ciudadano implicado en los temas locales y en redes de gobernanza local”[4]. Por ende el deber de “encontrar en la subjetividad política la construcción de relaciones significativas que se refieren a la responsabilidad colectiva”[5]. De este tema nos habla Hannah Arendt quien menciona que: A partir de los sujetos, entendidos como aquellos que son concientes y se han autorreferenciado, capaces de llevar a cabo las transformaciones necesarias al medio que le rodea para satisfacer sus necesidades que tiene que ver con la sociedad y la transcendencia a otros sujetos.

El sujeto político se reconoce así mismo y a los otros, conformado lo social, unidos para la transformación. De manera que es necesario buscar la integración, “en torno a un compromiso cívico (…) la sociedad, capaz de auto organización, que respondan a intereses de proyectos políticos que nos son reconocidos por las instituciones”[6]. Esta es una guía de cómo poder encaminar estas redes que de la mano con los gobiernos locales, implementan una serie de direccionamientos con un fin en común, a partir de un fuerte compromiso frente a la comunidad.

Y el rol de los gobiernos locales se muestra en el momento de gestionar estas redes ya que, con la gobernabilidad, se podrá construir una mejor interacción entre los actores, reduciendo progresivamente las resistencias, ya que como lo menciona Natera, el Estado fija su posición negociadora, ventaja que se resalta de las nuevas relaciones entre el Estado y la sociedad civil. La idea de gobernanza local remite al “conjunto de normas formales e informales, estructuras y procesos mediante los cuales los actores locales solucionan colectivamente sus problemas y encaran las necesidades sociales”[7].

 Finalmente, pensar esta nueva relación que posiciona y reactiva el quehacer de los gobiernos locales, solo debe tenerse en cuenta que estas redes no deben manifestarse relaciones de poder, sino que esta debe darse en total horizontalidad y lo más importante es que la comunicación que se dé al interior de la red debe ser fluida y totalmente transparente. Lograr que la sociedad modifique totalmente su concepción de red fuera de las redes virtuales, sería un avance hacia la consolidación de redes con miras a generar importantes cambios en el entorno, capaces de modificar concepciones y estructuras institucionales, que con responsabilidad y acción colectiva pueden alcalizar fines propuestos.




[1] NATERA, A, La noción de gobernanza como gestión pública participativa y reticular. Universidad Carlos III de Madrid, 2004
[2] NATERA, A, La noción de gobernanza como gestión pública participativa y reticular. Universidad Carlos III de Madrid, 2004
[3] Ibíd.
[4] Ibíd.
[5] NIÑO RAÚL, “Cognición y subjetividades políticas. perspectivas estéticas para la ciudadanía global” editorial pontificia Universidad Javeriana 2008
[6] Ibíd.
[7] NATERA, A, La noción de gobernanza como gestión pública participativa y reticular. Universidad Carlos III de Madrid, 2004

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