Con la disolución de la relación Estado-sociedad
civil, en la época del neoliberalismo, es esencial repensar la conformación de redes que involucren los gobiernos
locales como nuevos actores, constituidas por sujetos políticos, con miras a la
construcción de gobernabilidad.
Así mismo, la falta de acercamiento
entre estos dos actores, se debe desde la óptica del Estado, por la captura por
parte de redes de intereses particulares. Sin duda perjudican a la sociedad, ya que convierten al Estado en su
respaldo al facilitarle condiciones favorables. El Estado se
ve inmerso en una relación de poder creyendo que obtendrá beneficios de las
redes, a costa de la sociedad civil. Por otro lado, en la globalización
con las comunicaciones y la revolución tecnológica, la sociedad ha logrado
un entramado de relaciones, por encima de los límites del Estado, convirtiéndose
en un espacio de resistencia civil, que buscan fomentar la protesta global.
Lo anterior muestra la significativa división entre
Estado- Sociedad civil, por esto se busca una solución que mantenga
tangencialmente la conexión de estos dos actores, de manera que, se proporcione
importantes beneficios y lo mejor, se puedan establecer reglas claras para que
no se pierda la comunicación y mucho menos se creen antagonismos, ya que el
Estado por “su capacidad negociadora y unificadora”[1]
cuenta con importantes herramientas para que la sociedad civil pueda ser
integrada a este.
Sin embargo ¿Cómo podríamos lograr la integración
si el Estado es capturado por redes solidas y la sociedad
civil, parece ser experta en conformar redes a grandes distancias gracias a la
tecnología y las redes sociales?
Es el momento de repensar la manera de conciliar
actores que por su cercanía, les debiera ser más fácil llevar a cabo procesos
de consolidación de redes, no obstante, en este escenario el Estado no logra
desde su instancia mas superior, promover la conformación de redes. Por su
parte, en la sociedad civil es común la formación de redes, sin embargo la
mayoría de estas son virtuales por lo que hace que estás en ocasiones sean
pasajeras, o se defiendan intereses particulares y que por su atractivo y beneficio que estas representan, se convierten en fascinantes. Y es allí donde no se
distingue lo útil de lo inútil, por ello en la actualidad se deben repensar,
reconfigurar todas aquellas redes y darnos cuenta de cuales en realidad son útiles.
Repensar las redes significa, pasar a otra etapa,
evolucionar con verdaderos cambios que hagan de las redes, importantes
conexiones de comunicación, fluidez y sobretodo que generen verdaderos impactos
frente a lo que se quiere lograr. Para el caso es preciso conocer si estas son
o no capaces de conformarse en torno a otros actores capaces de incidir en la instituciones.
Con lo anterior el llamado es a conformar redes más
formales, duraderas, solidas y sobre todo, con un propósito claro, que busquen de manera pacifica
y por todos los medios legales y normativos, siempre llegar a solucionar el
dilema que los convoca. “En la sociedad se genera una ampliación de su
horizonte, que implica, encontrar conciencia de captar los riesgos y asumir la
responsabilidad respecto a los problemas en los que la sociedad puede ser mejor
como colectividad”[2]
Por esto, las redes que quieran consolidarse y
encontrar mayor legitimidad, podrían ser concebidas con el Estado, pero no me
refiero al nivel nacional que parece ser lejano y no involucra territorios apartados, sino de los gobiernos locales,
quienes por ser estructuras que se desprenden de lo nacional, constituyen el
auge de la descentralización, importante fenómeno, que en Colombia lleva 28
años (1986).
Al nivel local recae parte de la
responsabilidad del cumplimiento de los fines
esenciales del Estado. A este nivel puede fomentarse importantes lazos de
cooperación con la sociedad civil. Forjándose
nuevas relaciones desde lo local y resaltando su importancia en el presente. Este puede efectuar efectivas acciones que permitan mayor incidencia y cambios
institucionales en medio de una preocupación por el mejoramiento de condiciones
inmediatas. De esta manera, la solución esta en la conformación de redes, mas organizadas junto con los gobiernos locales,
los cuales poseen toda la legitimidad, al ser portavoces de la sociedad civil
que han participado y generado importantes aportes.
“La identificación de las administraciones locales
con un ámbito concreto, el sentimiento de pertenencia a la comunidad de los
ciudadanos, la capacidad que éstos reconocen en la organización municipal para
atender y priorizar sus demandas, así como la posibilidad de crear espacios que
permitan la integración de sus habitantes en la discusión y el debate público,
sitúan a los ayuntamientos en mejor posición que otras administraciones en la
inducción de la participación ciudadana”[3].
Fundamentalmente esto demuestra la evolución de las redes, ya que al conformarse en pro de objetivos claros y
propios, esto resulta ser más productivo. Las redes que se tejen en torno a los niveles
locales, sin duda también los beneficiará, ya que por su debilidad
institucional, se fortalecerían con la importante incidencia de la sociedad
civil que la involucrarse en procesos participativos con la comunidad.
“En todo caso, debe pensarse que el papel del
ciudadano implicado en los temas locales y en redes de gobernanza local”[4].
Por ende el deber de “encontrar en la subjetividad política la construcción de
relaciones significativas que se refieren a la responsabilidad colectiva”[5].
De este tema nos habla Hannah Arendt quien menciona que: A partir de los
sujetos, entendidos como aquellos que son concientes y se han
autorreferenciado, capaces de llevar a cabo las transformaciones necesarias al
medio que le rodea para satisfacer sus necesidades que tiene que ver con la sociedad
y la transcendencia a otros sujetos.
El sujeto político se reconoce así mismo y a los
otros, conformado lo social, unidos para la transformación. De manera que es necesario
buscar la integración, “en torno a un compromiso cívico (…) la sociedad, capaz
de auto organización, que respondan a intereses de proyectos políticos que nos
son reconocidos por las instituciones”[6]. Esta es una guía de cómo poder encaminar estas redes que de la mano con los
gobiernos locales, implementan una serie de direccionamientos con un fin en
común, a partir de un fuerte compromiso frente a la comunidad.
Y el rol de los gobiernos locales se muestra en el
momento de gestionar estas redes ya que, con la gobernabilidad, se podrá
construir una mejor interacción entre los actores, reduciendo progresivamente
las resistencias, ya que como lo menciona Natera, el Estado fija su posición
negociadora, ventaja que se resalta de las nuevas relaciones entre el Estado y
la sociedad civil. La idea de gobernanza local remite al “conjunto de normas formales
e informales, estructuras y procesos mediante los cuales los actores locales
solucionan colectivamente sus problemas y encaran las necesidades sociales”[7].
[1]
NATERA, A, La noción de gobernanza como gestión pública participativa y
reticular. Universidad Carlos III de Madrid, 2004
[2]
NATERA, A, La noción de gobernanza como gestión pública participativa y
reticular. Universidad Carlos III de Madrid, 2004
[3]
Ibíd.
[4]
Ibíd.
[5]
NIÑO RAÚL, “Cognición y subjetividades políticas. perspectivas estéticas para
la ciudadanía global” editorial pontificia Universidad Javeriana 2008
[6]
Ibíd.
[7]
NATERA, A, La noción de gobernanza como gestión pública participativa y
reticular. Universidad Carlos III de Madrid, 2004
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