Robert D. Kaplan. "La Venganza de la Geografía, lo que el mapa nos
habla de los próximos conflictos y la lucha contra el destino." Ed. Random
House, New York, 2012. Traducido al español por Laura Martin el 2013 en
Barcelona, España. Páginas 379
Robert D. Kaplan es un periodista
norteamericano experto en política exterior, trabajó en el Departamento de
Defensa de EE.UU. como asesor. Actualmente es analista geopolítico de Stratford
y escritor de 14 libros sobre asuntos internacionales. Igualmente con sus
trabajos ha generado polémica y debates en la opinión pública y la comunidad
científica. The Revenge of Geography vislumbra aspectos de la antigüedad para
esclarecer algunos hechos del siglo XXI e identificar cambios y continuidades
en los desenlaces de los conflictos vigentes. Se publicó una primera versión
del texto en 2009 en la Revista Foreign Policy y en el 2012 se publica el libro, se
caracteriza por un sentido metafórico y el uso de conceptos geográficos a la
vez que relata anécdotas de sus viajes por diferentes lugares (Kaplan, 2011).
El texto ofrece una importante
visión sobre la trascendencia de la geografía para la geopolítica, la cual se
convierte en indispensable para el fortalecimiento de la política exterior de
los Estados y su pertinencia en el aprovechamiento de las ventajas que ofrece y
que deben maximizar sus beneficios y oportunidades frente a otros Estados.
El contexto de la obra plantea el
surgimiento de una era proclive a cambios a nivel global donde ciertas
estructuras se ven alteradas ante hechos relevantes como el atentado del 11 de
septiembre, el cual marcó el inicio de un nuevo orden mundial trazando un
objetivo: la guerra contra el terrorismo y la consecuente intervención de EEUU
en Asia. Por su parte, un nuevo panorama político en Medio Oriente se dibuja con
el advenimiento de la Primavera Árabe, repensando la conformación de fuerzas
sociales a partir de las redes sociales. Kaplan comprende estos acontecimientos
del siglo XXI para efectuar una importante proyección sobre el futuro de los
problemas actuales, definiendo unos roles y fortalezas en el escenario internacional
a nivel territorial.
En el escenario económico sucede
lo mismo con la crisis financiera de 2008, en la cual se definen unas
relaciones problemáticas provenientes de contextos anteriores, ante la formación
de dichos Estados y el avance de algunos de ellos que fueron el resultado de condiciones
particulares de desarrollo económico, social, político y territorial. En Asia surge una tendencia importante de avance económico y
tecnológico, particularmente en China quien se revela como el gran territorio
quien lidera una dinámica favorable de crecimiento en la economía mundial. Esto
es prueba del avance y el retroceso de unos escenarios y de ciertos actores
internaciones frente a otros.
Finalmente, en la actual era de
la información los avances tecnológicos y la mayor conectividad global
modifican la visión del espacio, replanteando asuntos de soberanía y fijación
de fronteras ante la posibilidad de sobrepasar los límites y la inmersión de la
sociedad en una lógica más global debilitando las barreras de las fronteras
artificiales. Por consiguiente, la percepción de la geografía cambia ante la
nueva dinámica mundial, las nuevas tecnologías “parecen haber disuelto el
espacio geográfico” (Ortega Valcárcel, 2000), lo que a su vez aísla a la
geografía como estrategia en las políticas y acciones exteriores de los Estados
al ser irrelevante. De acuerdo a Mackinder, “la geografía puede ser vencida a través
de la innovación tecnológica” (Kaplan, 2012). En su texto “el Pivote
Geográfico”, Mackinder, afirma que la tecnología ha avanzado para poder
contrarrestar el poder terrestre con el desarrollo del poder marítimo y aéreo.
Kaplan relaciona el concepto de
geografía con la “descripción de la tierra”, por el contrario, los imaginarios
sociales lo asocian a problemas relativos a la imposición de límites o
destrucción. De esta manera, el autor pretende demostrar como: “las fuerzas de
la cultura y la geografía prevalecen, debido a la relevancia de la geografía
vista desde los acontecimientos actuales y su posición determinante en las
decisiones”. El texto de la venganza de la geografía, busca proyectar esa
necesidad de la geografía en el futuro con el fin de relacionarlo con el éxito
o el fracaso que implica el no tomar medidas que den cuenta de las
características particulares para cada territorio. Spykman, afirma que: “La
geografía es el factor más poderoso en las relaciones exteriores de los Estados
porque es lo más permanente.” (Kaplan, 2012)
El texto se divide en dos
secciones, en la primera parte predomina la discusión sobre la relevancia de la
geografía. Según Kaplan, la geografía se constituye en una herramienta para la
prolongación o limitación del poder del Estado en el marco del realismo en el
escenario internacional. Así mismo, los aportes teóricos elegidos por Kaplan,
provienen de autores clásicos de la geopolítica quienes desde sus perspectivas
caracterizan espacios geográficos como futuros centros de poder: Mackinder
proyecta el Heartland como “el gran continente que algún día se une para formar
un único dominio” y Spykman hace referencia al Rimland, donde una parte lo
constituye Medio Oriente, “lo que se conoce como la periferia en el modelo de
Mackinder”.
Kaplan trata en esta primera
parte el tema de las fronteras como factor fundamental en la protección de los
territorios y de las culturas, sin embargo la división artificial complejizan
más la situación cuando estas no coinciden con la repartición natural, la cual
no podrá resistirse a ningún otro tipo de fronteras, lo que las hace frágiles.
Como ejemplo, menciona que la diversidad existente en Europa Central
corresponde a una dinámica de poderes que no responde a los límites naturales.
La venganza de la geografía nos
remite al paradigma del realismo de Morgenthau, los conflictos se desencadenan
entre Estados cuando no se mantiene un equilibrio de poderes, siendo la
geografía el primer factor de desigualdad y disgregación sobre todo cuando se
pretende dominar por encima de las fronteras naturales y culturales.
La segunda parte relata el
presente y el devenir de Europa, Asia, China, Oriente Medio, India y
EEUU-México. La discusión trasciende sobre espacios geográficos determinados
estableciendo atributos físicos en cada caso que podría beneficiar o perjudicar
dichos espacios si no actúan adecuadamente. No obstante, las divisiones
naturales en su mayoría no coinciden con la cultura ni los recursos minerales,
pero, pocas veces corresponde con los límites artificiales, representando un
verdadero desafío para los Estados en materia de cohesión y producción de arreglo
sobre los recursos.
De igual manera, la cultura es un
aspecto que se disuelve en esquemas territoriales, políticos y económicos, es
decir, como estructuras homogeneizantes son insostenibles en el tiempo y es
probable que entren en crisis. Para ello, Kaplan presenta nuevas estructuras
que reafirman las fuentes de identidades locales, étnicas y religiosas, en
relación a unidades geográficas más reducidas dando cuenta de las dinámicas
específicas.
Metodológicamente, Kaplan aporta
la perspectiva de geopolíticos como Mackinder, Spykman, Mc Neil, Hodgson y F.
Baudel para justificar su propuesta, la cual, fundamenta adecuadamente al
favorecer una serie de debates entre los autores. Así mismo, Kaplan exacerba
las características pasadas y presentes de los territorios y sus instituciones
para crear un escenario prospectivo donde demuestre los futuros desenlaces de
los conflictos, dando por hecho que el apoyo fundamental de los Estados será la
geografía. La prospectiva de Kaplan toma en cuenta los factores del entorno
dinámico lo que hace aún más difícil tener completa certeza sobre que podría
afianzarse en el futuro.
A continuación se exponen los
puntos más relevantes para Kaplan sobre la importancia de la geografía, lo cual
amplia la concepción que tenemos sobre la misma, la pertinencia en la
actualidad y su relevancia para el Estado y la política exterior:
La reivindicación del rol de la
geografía inicia con el debilitamiento de las fronteras artificiales, por
ejemplo con la caída del muro de Berlín, como aquella manifestación clara de la
división artificial del territorio, es evidencia de la inestabilidad de las
fronteras producto de la acción humana que obedece a unos factores políticos y
sociales. Sin embargo, la perpetuación de la geografía en el tiempo y en la
realidad de los Estados contribuye a una mayor acogida de este contexto
geográfico para aplicarlo sobre la política exterior.
La debilidad de las fronteras
artificiales de manera automática posiciona a la geografía como parte del
fortalecimiento en materia de política exterior con el propósito de mantener
una fuerte institucionalidad que le permite al Estado mantener una posición más
estable con la inclusión de espacios geográficos relevantes. Según Karl
Haushofer “La política exterior está vinculada al espacio vital del Estado, en
el que este se ha desarrollado y es su primer deber mantenerlo. La geopolítica
debe de ser, ante todo, una herramienta para construir una política exterior
eficaz, que ha de ser transmitida al pueblo para afianzar la construcción del
Estado.” (Haushofer, 2012)
Difícilmente los intereses de los
Estados y la tendencia de dominar para los realistas como Morgenthau, “los
conflictos no se pueden evitar porque son inherentes a las interacciones entre
Estados y por lo tanto la geografía revela los objetivos de un gobierno”
(Kaplan, 2012). En este apartado, la geografía refleja todas aquellas acciones
organizadas desde el Estado, con el fin de proteger sus intereses o defender su
territorio. Según Michael Foucault “el control del espacio ha sido una
preocupación de los Estados nacionales, regionales y locales. La configuración
de espacios regionales sirvió de mecanismo para la adecuación del control de
los pueblos” (Castro, 2008).
La geografía es sinónimo de
limitaciones y barreras para la acción del Estado, sin embargo, según el texto
de Kaplan la maniobra es amplia. Podemos relacionar esto con lo que dice
Mackinder acerca de si se maniobra con respeto la geografía puede lograrse un
mayor resultado. Al igual con la política exterior, si esta posee los elementos
indicados puede ampliarse el margen de maniobra.
En conclusión, la geografía se
reivindica en el texto de Kaplan, ya que la presenta como fundamental en la
acción del Estado, es por esto que la geopolítica también juega un papel
importante en el tema de las estrategias. Estoy de acuerdo con la relevancia
que toma la geografía constituyéndose en un campo necesario, además que las
fronteras naturales se funda en un verdadero marco de acción duradero y
estable. En el siglo XXI a pesar de los avances tecnológicos, continúa siendo
la base para la política exterior ya que esta se incluye en el control que se
realiza sobre el territorio.
Finalmente el espacio geográfico
no debe constituirse en un fatalismo aunque en ciertos territorios este no les
favorezca por sus características poco aptas para ejercer dominación, todo
depende de las maniobras del Estado, quien tiene un margen de dominio importante
así como se menciona en el texto de Kaplan, por lo tanto los límites no son
definitivos.
Bibliografía
- Castro, E. (2008). Michael Foucault Perspectivas contemporáneas alrededor de su obra. Bogotá: Universidad Libre.
- Haushofer, K. (2012). Fundamentos Geográficos de la Política Exterior. Geopolítica.
- Kaplan, R. (2012). La Venganza de la Geografía. Washington: Ramdom House.
- Ortega Valcarcel, J. (2000). Los horizontes de la Geografía. Ariel
- Rev. Herodote, (1976) Preguntas a M. Foucault sobre la geografía, n.° 1, primer trimestre.
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