Es importante mostrar que el consumo cultural
promovido desde los medios de comunicación ha propiciado cambios, debido a que
estos no están cumpliendo con una función democrática dentro de la sociedad,
hasta el punto de que “los consumidores de medios” no seamos libres de escoger
la información de interés. Por esto, se da cierta imposición de escenarios
reales o ficticios y el enaltecimiento de figuras y hechos para su perpetuación
en el tiempo. Es de considerar que los medios, al manejar todo tipo de información
poseen la cualidad de influir en procesos como los electorales, que sin duda ha
caído en sus manos y son objeto de manipulación, buscando mantener el
oficialismo, derrotar la oposición y desviar la atención de la sociedad.
La incidencia de los medios en las sociedades
democráticas
Nos encontramos en “la era de la información”, en
la cual los medios de comunicación se han convertido en una herramienta
importante de difusión. Según autores como: Siebert, Peterson y Schramm, los
medios “reflejan, especialmente el sistema de control social responsable de
ajustar las relaciones entre individuos e instituciones”[1],
es decir su rol se inclina por un complemento para la sociedad en su relación
con el Estado. Es ampliamente reconocido el alcance y el acceso que la sociedad
en general posee de los medios en la sociedad. Podemos establecer este rol
mediático, como favorable, ya que desde allí se podría tener un acercamiento
viable, para realmente incidir en todo proceso político, que pueda estar
afectando el interés de la sociedad.
El rol de los medios en la democracia es
fundamental, ya que frente a sociedades que han traspasado sus proyecciones
poblacionales, es necesaria una gran divulgación de información que logre
cobertura total, (prensa, radio y Tv). Según Habermas, “vivimos en un mundo en
el cual nuestras acciones se coordinan a través de la comunicación, con la cual
sustenta dentro de la sociedad una forma de racionalidad comunicativa. Esta
racionalidad presupone la búsqueda de consenso entre los hombres, como básico
para la existencia de las democracias actuales, se piensa que con la
comunicación, escrita (prensa) se puede ampliar el discurso crítico racional en
lo público”[2]
. Con esto se demuestra el alto grado de importancia que toma el estar
informado, para no caer en la incertidumbre, generando una forma de
inclusión en la democracia, como una manera de incidir en las decisiones.
Hasta el momento se muestra un escenario propicio
para la extensión de la democracia a través de los medios de comunicación.
Claro está que si vemos en detalle la calidad de la misma, se notan falencias
en cuanto al tipo de información que recibimos y la identidad que está forjando
en cada uno. Por otro lado y como orientación del texto, los medios de
comunicación en el sistema político, velan por el mantenimiento de la ideología
oficial, como reproductores para asegurar su perpetuación controlando la
difusión de ideologías distintas y contraproducentes.
Otra cara de los medios, históricamente, ha sido la
de atacar a las instituciones, tal como se evidencia en la revolución francesa,
donde se defendía la importancia de la libre expresión para hechos políticos y
sociales, considerandos los medios un espacio de debate, sin tener en cuenta
que este no era más que el dominio y el alarmismo que se quería difundir en
estos medios al resto de la población.
Sin embargo, la tendencia se mantiene, los medios
como defensores y promotores del sistema establecido, van en
contravía de los intereses colectivos y de la democracia, la cual es empañada
por aparatos ideológicos y el sostenimiento del sistema. En este sentido el
consumo cultural es un “proceso de comunicación como espacios de constitución de
identidades y de conformación de comunidades”[3].
Ante la presencia de los medios y el manejo de la información que ha sido
trivializada, estaríamos frente a un fuerte dominio sobre la población, como
una herramienta de distracción, generando identidades erróneas en medio de
ficciones creadas.
Los medios de comunicación y su influencia en la
sociedad
En la globalización, la industria de las
comunicaciones se ha posicionado como una de las más importantes e influyentes,
económica, política y socialmente. En esta misma dirección la información se ha
convertido en el producto de mayor consumo, ya que se ha creado la necesidad
permanente de estar informado, siendo fundamental en la sociedad de la
información. Esta se define como: la que crea, distribuye y manipula la
información que forma parte importante de las actividades culturales y
económicas. No obstante, como todo lo que consumimos, la información que
recibimos tiene como función el conocimiento y forjar la
cultura.
Por eso la
calidad de todo lo que vemos y escuchamos en los medios es importante para
mantener una secuencia lógica y por el otro tener la condición de poder se
críticos ante el panorama, pero los medios han entrado a formar parte de otras
lógicas.
Los medios de comunicación han mantenido el control
de toda clase de hechos e información que nos venden, ya no con el deber de
“informar” sino para alcanzar un objetivo comercial como lo es el de atraer
cada vez más concurrencia, con el fin de vender lo que sea, a toda costa, “la
propiedad comercial de los medios lleva consigo de manera inevitable la
manipulación cínica de las audiencias”[4].
Es interesante preguntarse: ¿Qué tipo de información es la que consumimos?,
¿Los medios pueden ser los causantes de construir escenarios dispares frente a
una realidad?, ¿Los medios pueden incidir en nuestras decisiones? Por ello
quiero demostrar que en la sociedad de la información, los medios de
comunicación como aparatos ideológicos, forman parte de nuestro consumo
cultural y más aún que estos se han involucrado en todos y cada uno de los
escenarios políticos tales como los procesos electorales.
Sin embargo, lo político paso a ser un asunto
mediático; ahora los medios, son los nuevos constructores de la realidad,
manipulando el ejercicio democrático e imponiéndose sobre la opinión pública.
En Colombia, medios de comunicación como el periódico y la radio, en el siglo
XXI han sido los promotores de las tendencias políticas que han dominado
la opinión pública, haciendo más fácil alcanzar cualquier tipo de propósito político
en contra de los opositores. El consumo de información crea puntos de
referencia, además de mantener siempre una verdad absoluta sin más
alternativas, debido a la falta de neutralidad y el aplacamiento de
hechos incompatibles. Sumado a lo anterior, los medios aprovechan
situaciones en las cuales, con su poder de convocatoria, fomentan una reacción
en cadena, motivan ciertas conductas en los individuos, al igual que en las
organizaciones. Por esto los medios de comunicación han transcendido de ser tan
solo transmisor de información a ser un instrumento de manejo político y
económico de lo que resulta todo un panorama mediático.
Los medios de comunicación y su inserción en los
procesos electorales
Ahora, el rol de los medios de
comunicación dentro de una democracia en el marco del proceso
electoral es: Transmitir e informar objetivamente a toda la opinión
pública los eventos que giren en torno al proceso. Desde la presentación de los
candidatos que intervienen en el ejercicio para ser elegidos democráticamente
hasta el momento de la transmisión del conteo de votos. En fin “durante los
procesos electorales, los medios de comunicación desempeñan un papel
fundamental en la formación de opinión de los votantes”[5],
ya que desde allí comienzan la función de los medios como guía, para que
contextualicen a los votantes, para que por ellos mismos puedan tomar su propia
decisión de elegir. Sin embargo, es de suponer que los medios de comunicación
deben asumir una posición neutral ante los diferentes candidatos, además de ser
críticos en todo el proceso electoral. Contrariamente los medios se han tomado
el trabajo de influir seriamente en la opinión pública de manera contundente.
De tal forma que generan ciertos imaginarios sobre
los electores para que estos vean y actúen de cierto modo, a favor o en contra
de alguna idea, por medio de exageradísimos escenarios que logran captar la
atención y ser la influencia perfecta. Sin duda el objetivo es cambiar la
mentalidad de los espectadores, que le apuestan a la credibilidad
mediática.
El proceso electoral está conformado por varias
etapas. Una de estas es el debate entre los candidatos, el debate público que
ahora como asunto y función de los medios tiene el deber de
organizarlo, según su criterio. Pero dichos debates forman parte del
resurgimiento de los medios públicos, enfrentando adversarios
políticos, es así como históricamente se visualiza como: “El
resurgimiento del espíritu más puro de la democracia ateniense emergiendo en
América”[6].
Este ejercicio tan propio de lo público se ha visto empañado por lo que
llamaríamos, la manipulación mediática.
El debate en lo público se ha convertido en más que
una presentación de propuestas para efectos del voto programático e información
a la ciudadanía. Se ha tornado en un ejercicio de ridiculización de la persona
por eventos que empañan su carrera política, es decir más que un acto de pura
presentación de propuestas, se ha convertido es en un espectáculo
“amarillista”. En este sentido, en vez de manejar la situación a manera
de denuncia y con toda la neutralidad del caso, se buscan maneras poco éticas
de convertir un debate político, en la perfecta escena de desprestigio, de tal
forma que se puedan enaltecer los candidatos más convenientes para los
intereses imperantes.
Por otro lado, los medios publican las
encuestas electorales; las cuales corresponden a presentar un balance previo a
las elecciones, en las que se mostraría quien sería el vencedor. Por lo cual,
seria una estrategia que en forma directa, se utiliza para que los ciudadanos
voten por quien este a la cabeza de las encuestas.
Esto demuestra el asalto total para la
democracia, creyéndose los medios con la necesidad de estar un paso adelante en
cuanto a los hechos electorales, sin darse cuenta el caos social que esto trae,
con la prematura proclamación de un candidato sin haberse efectuado el
sufragio. Este hecho incide en el futuro voto de los ciudadanos que
llevados por los medios, pueden tomar la decisión equivocada, no solo por
resaltar uno de los candidatos sobre los otros sino además por romper con todo
criterio objetivo, neutral y crítico, dejándose llevar por las cifras...imagen
sin crítica real.
Conclusión
Es amplio el dominio de los medios como el quinto
poder, en la creación de falsas identidades a través del consumo de los
mismos, donde los ciudadanos son influenciados mediante el trabajo
mediático. La cultura de los medios de comunicación ha desdibujado realidades,
que muy pocos conocen y que son silenciadas para que no estropeen
intereses políticos. Lo más grave deriva en su incidencia en los procesos
electorales, ya que podemos optar por una democracia artificial en la que
previamente se define unas reglas para que se les haga creer a los demás que en
verdad fue una decisión tomada desde la sociedad.
La conciencia sobre lo público debe redefinirse con
aquellas concepciones que anteriormente formaban parte de procesos electorales
transparentes, objetivos y democráticos, sin embargo hoy en día, la debilidad
de la democracia se ha convertido en asunto de pocos, para manipular las
masas. Con esto hay que mostrar las graves consecuencias que los procesos
electorales han dejado a su paso como lo son: El abstencionismo, el conflicto
armado político y ante todo, la creencia de que la democracia no existe, ni se
respeta la pluralidad. Por el contrario se mantiene y se refuerza desde lo
mediático, el sistema imperante, como el mejor de todos, el más viable y sobre
todo el más transparente en sus procesos frente a la sociedad. Esta
es la democracia desde los medios de comunicación.
[2] GARAY, Jorge Luis “algunas teorías y enfoques de lo
público” contenido en ciudadanía, lo público, democracia, editorial Textos y
notas Bogotá:, 2000, pág. 56
[3] SUNKEL Guillermo. El consumo cultural en América
Latina: construcción teórica y líneas de investigación, convenio Andrés Bello,
Colombia 2006, pág. 26
[4] MASTERMAN Len. La enseñanza de los medios de comunicación,
editores de la torre, España, 1999, pág. 91
[5] ACOSTA VALVERDE Miguel , PARRA ROSALES Luz Paula
“Los procesos electorales en los medios de comunicación: guía para el análisis
de contenido electoral en México”, universidad Iberoamericana, México, 1995,
pág. XVII
[6] ESTUARDO BOCARD Félix: opinión: La nueva era de los
debates políticos, contenido en la página web: www.oem.com
*Este articulo fue publicado en la Revista Politica & Administración N°16-17 en 2010
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