martes, 1 de julio de 2014

El concepto de nuevo regionalismo desde la perspectiva latinoamericana


 
En América Latina las discusiones sobre región se originan en el siglo XIX con el Congreso Antifictiónico de Panamá[1],  lo que más adelante se concretaría en los esquemas actuales de los distintos sistemas de integración[2]. La discusión sobre región en América Latina inicia a partir de los años sesenta, en el contexto de la Guerra Fría, allí el concepto de región se refiere a dos procesos[3]: como la estrategia de desarrollo económico mediante organizaciones de integración económica como el Mercado Común Centro Americano y el Pacto Andino y además, los organismos regionales bajo la hegemonía de  EEUU de alianzas militares, para el balance del poder, entre ellas la OEA y la TIAR.

En la Posguerra Fría emerge un nuevo regionalismo, el cual incluye un carácter multidimensional, más centrado en estrategias integrales en materia de seguridad y desarrollo económico, fijando su posición en el sistema internacional. Además, la agenda común planteaba temas de política exterior, seguridad regional, medio ambiente, migración y los demás asuntos que convergen en las distintas políticas nacionales. Sin embargo, este nuevo regionalismo puede ser la respuesta para la “Trilema”[4]: Nacionalismo, Integración, Autonomía en favor de la región.

A partir de los 90’s con el Consenso de Washington, América Latina entra en una etapa de “Regionalismo Abierto” entendida como aquella integración que obedece a las políticas liberalizadoras, dicho esquema no permite la diversificación de la agenda por cuanto se promueve meramente una lógica comercial, la cual entra en crisis a partir del 2000’s, Este regionalismo abierto ocasiono la ruptura de un proceso regional en el cual primó lo extra regional más que las relaciones intrarregionales. Por último, luego de la crisis, se replantea una nueva estructura donde aparece el Regionalismo post liberal caracterizado por organizaciones como el ALBA y UNASUR que promueven dinámicas más diversificadas y menos comerciales.

La politización de los procesos regionales y además del nuevo regionalismo, el cual se dinamiza la estructura comercial, al priorizar nuevos campos. Es importante anotar la singular conformación de la región en América Latina al ser renuente a ciertas instituciones “burocráticas” y la falta de observancia para ciertas leyes comunes, caso diferente de la Unión Europea.  En este marco, surge la incertidumbre sobre la falta de institucionalidad, la cooperación no comercial y la importancia del énfasis social, además de la atención sobre el tema infraestructural regional. En este sentido, la problemática planteada es: ¿En qué medida la consolidación del regionalismo latinoamericano está determinado por factores intra o extra regionales?  La respuesta es que a pesar de la conciencia sobre la necesaria integración regional en América Latina, motivada por la preocupación de quedar por fuera del nuevo mapa de la economía mundial, persisten ciertos factores políticos, económicos y culturales intrarregionales que no logran afianzar las relaciones entre los miembros, lo que origina una mayor tendencia hacia el regionalismo abierto con  antiguos centros de poder.

I. A pesar de la conciencia sobre la necesaria integración regional en América Latina, motivada por la preocupación de quedar por fuera del nuevo mapa de la economía mundial.

La integración regional luego de constituirse como un elemento defensivo y de protección contra los mercados externos, ahora, esta dinámica de integración es un medio que permite a Latinoamérica una mejor inserción en el sistema internacional, ante la imperiosa necesidad de contribuir al mejoramiento de la competitividad y promover la liberalización conjunta. En este sentido, el cambio de estructura económica es determinante, ya que el Estado, era la unidad donde se promovía las dinámicas de comercio y la reglamentación que permitía el funcionamiento de los mercados. La región en América Latina es motivada por la lógica de los bloques regionales, que son protagonistas en el escenario internacional. Por otra parte, se busca mejorar la competitividad de grandes sectores de las economías nacionales. “La regionalización económica impulsada cada vez más por las políticas y las preferencias de las empresas transnacionales, y la política de integración económica regional tiene que ser entendida en términos de un convergencia de intereses entre las élites estatales y de las empresas en respuesta a los cambios estructurales en la economía mundial”[5].

En este sentido la importancia no es solo económica, ya que los beneficios pueden ser mayores ante la formación de una nueva agenda regional que incluya el fortalecimiento de la cooperación y facilitando la inclusión de programas sociales y destacar ciertas asimetrías innatas en el proceso de integración, finalmente se focalizan temas de: infraestructura regional, energía, finanzas y seguridad. Esta estructura se plantea desde la Unasur[6], no obstante, al querer lograr una consenso o una decisión es difícil, ante las divergencias frente a los distintos proyectos propuestos que favorece la conectividad a nivel regional en América Latina.”Las propuestas “post-liberales” son proyectos que concurren en el espacio sudamericano a partir de marcadas diferencias en cuanto a su alcance, orientación política y viabilidad”[7]. Todo esto apunta a la persistencia de rivalidades intrarregionales, que complejizan la situación en torno a la falta de consenso y de iniciativa política para mantener la unidad en torno a un objetivo claro de integración. Sin embargo, “El incremento en la conciencia regional no siempre es traducido en planes concretos para la cooperación o regional”[8].

II. La persistencia de ciertos factores políticos, económicos y culturales intrarregionales que no logran afianzar las relaciones entre los miembros, lo que origina una mayor tendencia hacia el regionalismo abierto con  antiguos centros de poder.

A pesar de los proyectos comunes la obstrucción del proceso regional es inminente, aunque la integración se forjo de manera subregional y la institucionalidad no logro afianzarse, la viabilidad  de la estructura regional está en riesgo, ante la debilidad y la falta de atención y concentración en el proceso Latinoamericano. Los intereses de los miembros es maleable ante la promoción de sus propios intereses, por ejemplo “Chile se asoció a MERCOSUR en 1996 mediante la suscripción del acuerdo de libre comercio, pero su incorporación plena fue descartada por el momento debido a las diferencias entre los aranceles y a la voluntad chilena de conservar su libertad de negociación individual con terceros países”[9]. Lo mismo en el Pacto Andino ante la falta de garantías que deben obtener todos sus miembros  al negociar en igualdad de condiciones. En este sentido la incertidumbre es un escenario permanente, al no contar con institucionalidad que pudiera mediar las relaciones entre los miembros. A pesar de que en ocasiones fue favorable el manejo informal en la salida pacífica al conflicto centroamericano (1980) y el Caso del Grupo Rio y su dialogo con la UE.

El regionalismo abierto permite las relaciones con socios que se ubican fuera del continente, ejemplo, los vínculos con Asia Pacifico o  Chile y México como miembros de la APEC. “En materia medioambiental Argentina Brasil, Chile y Uruguay establecieron su propio mecanismo de cooperación con Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica conocido como el Grupo Valdivia”[10]. No obstante, puede que llamen a la reciprocidad en América Latina, ya que sus vínculos son más procesos individuales, al tratar de promover  fortalecer lazos con potencias hegemónicas.  Partiendo de la frase: “Las distintas opciones de inserción regional no son mutuamente excluyentes pero si tienden a superponerse”, pero si no se conserva un equilibrio puede que la elasticidad del la región termine en un distanciamiento debido a la falta de conciliación de intereses y su heterogeneidad ideológica.

Por otra parte es posible que algunos países de la región se vean  provocados a retomar antiguos lazos comerciales ante la falta de continuidad política, lo cual opten por buscar nuevos horizontes, abandonando el cometido regionalista.

 

Conclusión

La evolución del concepto  de región nos permitió hacer un análisis paralelo de lo que fue el proceso en América Latina desde la Guerra Fría. La regionalización es una oportunidad y sus bondades, facilitan la mejor inserción internacional de la región en su conjunto. Sin embargo, el regionalismo abierto mantuvo la posibilidad de que se conservaran ciertos lazos por fuera de América Latina, lo que muy posiblemente termine por diluir la unidad, ante la falta de interese en el proyecto común y los posibles beneficios que desde afuera sean más tangibles, provocando que se reproduzca  en los demás miembros al reducción del regionalismo en América Latina.

Los beneficios que pueden obtener mediante el proyecto común son mayores, ya que no solo consiste en lo comercial sino que puede brindar oportunidades en materia de infraestructura y conectividad de la región lo que muy posiblemente favorezca cada nación. El nuevo regionalismo es un proceso inacabado y todo queda en manos de la resolución de ciertos factores culturales, politicos y de garantías para retomar el proceso.

 

Bibliografía

ü  Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2012. El regionalismo “post–liberal” en América Latina y el Caribe: Nuevos actores, nuevos temas, nuevos desafíos.

ü  Colombia y la integración CAN- Mercosur; oportunidades y obstáculos. En Serie estudios y perspectivas: Las negociaciones comerciales de Colombia; del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a un TLC con EEUU. CEPAL. 2005.

ü  HURRELL ANDREW 1995. Al explicar el resurgimiento del regionalismo en la política mundial.

ü  Van Klaveren Alberto. América Latina: Hacia un regionalismo abierto. 1997

 




[1]Entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, se reunió en Panamá el Congreso Anfictiónico, el cual tenía el gran objetivo de crear una confederación de los pueblos iberoamericanos, desde México hasta Chile y Argentina. Era el momento cumbre de las revoluciones independentistas hispanoamericanas. Simón Bolívar y el Mariscal Antonio José de Sucre, acababan de liberar el Alto Perú (Bolivia), último bastión del realismo español en el continente
[2]FLACSO (2008) Diplomacia de Cumbres.
[3]Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2012. El regionalismo “post–liberal”en América Latina y el Caribe:Nuevos actores, nuevos temas,nuevos desafíos
[4]Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2012
[5] Franco Rolando. Las dimensiones sociales de la integración regional en America Latina. CEPAL, 1999
[6] Durante su corta existencia desde su creación en 2008, el rol de UNASUR como un mecanismo de gestión de crisis, ha sido confirmado. Se ha convertido en una alternativa a la OEA, fortaleciendo así la autonomía de Sudamérica frente a Estados Unidos. Al mismo tiempo, los Estados miembros han continuado negociando la creación del Banco del Sur y han mantenido también una ambiciosa agenda en cooperación energética vía el Consejo Energético Sudamericano, el cual fue creado en Isla Margarita en 2007 y ha sido incorporado formalmente a UNASUR. Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2012. El regionalismo “post–liberal” en América Latina y el Caribe: Nuevos actores, nuevos temas, nuevos desafíos.
[7] Gardini, Gian Luca,  The EU : a reference not a model for Latin American integration. In: Arenas Valverde, G. and Casaneuva, H., eds. 2011
[8] Van Klaveren Alberto. América Latina: Hacia un regionalismo abierto. 1997
[9] Franco Ibíd.
[10] Franco Ibíd.

No hay comentarios: